viernes, 11 de abril de 2014

Nací para el Cielo


Para alcanzar grandes logros hay que tener grandes aspiraciones, eso nos enseña Alberta Giménez en uno de sus pensamientos célebres, en realidad uno de mis favoritos, Cuando tenemos aspiraciones, sabemos que tenemos una meta hacia donde encaminar nuestros pasos y actuamos en consecuencia.

Tener aspiraciones es diferente de tener deseos: los deseos son pequeños caprichos que se pueden o no conseguir y no afectan mucho nuestra vida; las aspiraciones en cambio, hacen de nosotros personas integras, con objetivos permanentes y nos comprometen con la voluntad de Dios. Los deseos los esperamos de los otros y las aspiraciones las construimos nosotras mismas.

Tenemos una gran tarea: Seguir el ejemplo de Madre Alberta y entregarnos a definir y a conseguir nuestras aspiraciones.

La búsqueda constante de nuestras aspiraciones, también nos hace 100% Pureza

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